Tras la dramática remontada de los San Antonio Spurs para conseguir una victoria crucial en el tercer partido en el Madison Square Garden, las Finales de la NBA de 2026 están oficialmente al límite. Con los New York Knicks liderando la serie por un estrecho margen de 2-1, todas las miradas están puestas en el cuarto partido del miércoles por la noche.

Históricamente, los analistas de baloncesto suelen referirse al cuarto partido como el punto de inflexión de una serie de siete encuentros. Es el momento exacto en el que un enfrentamiento se transforma en una batalla épica y decisiva o se encamina hacia un desenlace inevitable.

A continuación, te explicamos por qué el próximo choque en Nueva York probablemente decidirá el destino del Trofeo Larry O’Brien de 2026.

¿Qué está en juego para New York y San Antonio?

La razón más evidente por la que el cuarto partido tiene tanta trascendencia es la enorme diferencia que supone pasar de un déficit de 3-1 a un empate 2-2.

– New York Knicks: En la historia de la NBA, los equipos que se ven abajo 3-1 en las Finales enfrentan probabilidades casi insuperables. Solo los Cleveland Cavaliers de 2016 lograron remontar un déficit de 3-1 en la ronda final. 

Si Jalen Brunson y los Knicks defienden su cancha y aseguran el cuarto partido, establecerán un dominio histórico del 97% en la serie.

– San Antonio Spurs: Por el contrario, una victoria de Victor Wembanyama y los Spurs empata la serie a 2-2. Esto reduce las Finales de la NBA a una serie al mejor de tres partidos, trasladando por completo la presión de jugar en casa a San Antonio para los partidos 5 y 7.

Factor emocional

La intensidad emocional del cuarto partido es incomparable. Tras su crucial victoria en el tercer encuentro, los Spurs han encontrado la fórmula táctica para frenar el potente juego exterior de Nueva York.

Si San Antonio consigue una segunda victoria consecutiva como visitante, se apoderará por completo del impulso psicológico de la serie, convirtiendo la energía arrolladora del Madison Square Garden en una presión constante para el equipo local. Sin embargo, si los Knicks responden con una actuación memorable, neutralizarán los ajustes de los Spurs, reafirmando su dominio y dejando a San Antonio con poco margen de error.